Por Claudio Visso
El legendario músico falleció a los 76 años. Además de fundar una de las bandas más emblemáticas del rock argentino, dejó la particular historia de su paso por la Reserva del «Cervecero», donde llegó a compartir entrenamientos con el «Pato» Fillol.
El rock nacional despidió a uno de sus máximos exponentes. Ricardo Soulé, cantante, guitarrista, violinista y cofundador de Vox Dei, falleció a los 76 años. Pionero de la música argentina y responsable de obras cumbre como la ópera rock La Biblia, el artista dejó un legado eterno que trascendió generaciones, pero también una particular historia deportiva que pocos recuerdan: antes de consagrarse en los escenarios, fue arquero.
En la década de los ’60, la pasión de Soulé por el fútbol caminaba a la par de sus primeros acercamientos a la música. Al enterarse de que Quilmes realizaba pruebas de jugadores, decidió presentarse. Aunque su deseo original era jugar como delantero, terminó bajo los tres palos para ser evaluado. Mantuvo la valla en cero y fue seleccionado de inmediato.
«Antes de que la música explotara en mi vida, fui arquero de Quilmes. Llegué a ser semiprofesional y jugué en la Reserva. Soy fana del fútbol, me encanta», recordó el propio Soulé años atrás en una entrevista.
El músico realizó las divisiones inferiores en el club del Sur desde la Novena hasta llegar a la Reserva. Durante su etapa en el club, incluso llegó a compartir entrenamientos con el plantel de Primera División, coincidíendo con el surgimiento de un joven Ubaldo Matildo Fillol.
Sin embargo, a los 17 años, la guitarra terminó ganándole al arco. Desencantado por las presiones del fútbol profesional y la pérdida del romanticismo por los colores ante la exigencia de los resultados, Soulé decidió colgar los guantes. Pocos meses después, daría origen a Vox Dei, marcando un hito definitivo en la historia de la música popular argentina.


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