La guerra entre Usa/Israel vs. Irán

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La guerra entre Usa/Israel vs. IránMapa de las instalaciones nucleares, los principales yacimientos de hidrocarburos y la posición estratégica de Irán, así como de las infraestructuras nucleares atacadas por Estados Unidos durante la Guerra de los Doce Días.

La guerra iniciada por Israel y Estados Unidos contra Irán se inscribe en un intento sostenido durante décadas de reconfigurar Oriente Medio para asegurar su posición dominante como potencias.

Israel busca preservar su monopolio nuclear, eliminando a cualquier rival que cuestione sus aspiraciones de hegemonía regional. Por su parte, Estados Unidos ha ido desplegando sus fuerzas en apoyo de esta estrategia, cada vez más comprometido con el Estado sionista y considerando que la opción militar constituye ya el medio más eficaz para facilitar su Pivot to Asia.

Podemos rastrear el inicio del intervencionismo estadounidense en Irán hasta 1953, cuando la CIA, junto al MI6, diseñó un golpe de Estado contra el gobierno democrático de Mosaddegh para restaurar el poder autocrático del sah. El nuevo Estado persa, con Reza Pahlaví a la cabeza, sirvió como baluarte anticomunista y prooccidental, convirtiéndose en uno de los principales aliados de Israel.

Para ampliar: El programa nuclear israelí: la ambigüedad como estrategia de disuasión

Sin embargo, la Revolución Islámica de 1979 derrocó a la monarquía, rechazó el intervencionismo norteamericano y expandió su ideología revolucionaria por la región en oposición a Israel y a su política hacia los palestinos. La nueva República Islámica se cimentó en la cruenta guerra proxy de ocho años (1980-1988) contra Irak, apoyado por Estados Unidos.

Con el dominio unipolar estadounidense tras el fin de la Guerra Fría, Irán buscó la negociación con Washington. Así, Teherán osciló entre la conciliación defendida por los sectores reformistas y el rechazo a ceder soberanía por parte de los principalistas, que defendían el desarrollo de un programa nuclear civil capaz de proporcionar disuasión atómica en caso de necesidad, mientras se desarrollaba paralelamente un programa secreto de armamento nuclear.

En este contexto, Irán cooperó con Estados Unidos para facilitar la invasión de Afganistán (2001) tras el 11-S y para estabilizar un Irak chií tras el derrocamiento de su archirrival Sadam Huseín (2003). Esta cooperación no impidió que las tensiones continuaran creciendo, especialmente cuando en 2003 salieron a la luz las investigaciones de Teherán para obtener armamento atómico.

Rumbo a la guerra contra Irán

La decisión del Líder Supremo, Alí Jamenei, de cerrar el componente militar secreto y prohibir mediante una fatwa las armas nucleares no frenó las sanciones estadounidenses ni las amenazas de Israel de lanzar un ataque unilateral contra su programa nuclear, como ya había hecho con Irak y Siria. En este contexto, Irán desarrolló el denominado Eje de la Resistencia (2006), una alianza de milicias y Estados destinada a oponerse al dominio israelí-estadounidense

La firma del Acuerdo Nuclear (JCPOA) en 2015 pareció resolver este contencioso. Estados Unidos podía concentrar sus esfuerzos en Asia-Pacífico para confrontar a China, mientras a Irán se le permitía desarrollar un programa nuclear civil y obtener el levantamiento de las sanciones a cambio de fuertes salvaguardas e inspecciones de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), destinadas a limitar el alcance del programa atómico e impedir su conversión en un arma.

La oposición de Israel, con una notable influencia sobre Washington, terminó por descarrilar el acuerdo cuando la primera administración Trump decidió abandonarlo unilateralmente en 2018. Desde entonces, cualquier intento de renegociación ha fracasado ante las elevadas demandas estadounidenses.

Para ampliar: La doctrina nuclear de Irán ante la rivalidad con Israel

El 7 de octubre de 2023 marcó un punto de inflexión en la región. Desde entonces, Israel ha logrado desmantelar gran parte del sistema de defensa avanzada de Irán.

Su red de alianzas ha sufrido derrota tras derrota, con la caída de Bashar al-Asad en Siria como punto culminante. La negativa del Estado persa a involucrarse plenamente en el conflicto, en medio del genocidio en la Franja de Gaza, ha dejado al país expuesto y sin una disuasión creíble.

Su confianza en las negociaciones con la segunda administración Trump cegó a su liderazgo, que no supo anticipar la preparación del ataque israelí del 13 de junio de 2025. El Estado sionista supo explotar esta ventana de oportunidad y utilizó las negociaciones como cobertura para ocultar su ofensiva. Tampoco han dado resultado las conversaciones de 2026, ya que Estados Unidos e Israel iniciaron nuevos ataques el 28 de febrero.